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Alimentación y nutrición para personas mayores

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Alimentación y nutrición para personas mayores

Guía para familias cuidadoras


Cuando cuidamos de una persona mayor, la alimentación se convierte en uno de los pilares fundamentales de su bienestar. No se trata solo de «comer bien»: es una cuestión de salud, de autonomía, de calidad de vida y también de cariño. Esta guía te ayudará a entender los cambios que ocurren con la edad, a detectar señales de alerta y a ofrecer una alimentación adaptada, nutritiva y agradable para tu ser querido.


1. Cambios nutricionales con la edad

A medida que envejecemos, el cuerpo experimenta transformaciones naturales que afectan directamente a la alimentación. Conocerlas es el primer paso para adaptarse.

Menos hambre (hiporexia fisiológica)

Con la edad, el organismo produce menos hormonas que estimulan el apetito y más hormonas que generan saciedad. El estómago se vuelve menos elástico y se vacía más despacio, por lo que la persona se siente llena con menos comida. A esto se suma que el sentido del gusto y del olfato se debilitan: alrededor de los 80 años, la capacidad olfativa puede reducirse hasta un 50%, haciendo que la comida parezca «sin sabor» y menos apetecible.

Qué puedes hacer:

Menos sed

El mecanismo de la sed también se deteriora con la edad. Muchas personas mayores no sienten necesidad de beber, incluso cuando su cuerpo ya está deshidratado. Esto se agrava con ciertos medicamentos (diuréticos, laxantes) y con el miedo a la incontinencia.

Qué puedes hacer:

Problemas de masticación

La pérdida de piezas dentales, las prótesis mal ajustadas, la sequedad bucal (xerostomía) provocada por medicamentos y la disminución de la fuerza mandibular dificultan la masticación. Como consecuencia, la persona evita ciertos alimentos (como carnes o verduras crudas) y reduce su ingesta.

Qué puedes hacer:


2. Dieta equilibrada para mayores

Las personas mayores necesitan menos calorías, pero más nutrientes. Cada bocado cuenta. Una dieta equilibrada debe incluir:

Proteínas (5-6,5 onzas / 140-180 g al día)

Las proteínas son esenciales para frenar la pérdida de masa muscular (sarcopenia), mantener la fuerza y la autonomía. Con la edad, el cuerpo las aprovecha peor, por lo que a veces incluso se recomienda aumentar ligeramente su proporción.

Fuentes recomendadas:

Calcio y vitamina D

Con la edad, la absorción de calcio disminuye y los huesos se vuelven más frágiles. La vitamina D, que necesitamos para fijar el calcio, se sintetiza menos a través de la piel. Esta combinación aumenta el riesgo de osteoporosis y fracturas.

Fuentes de calcio: leche y derivados (yogur, queso), sardinas en aceite (con espina), brócoli, col rizada, almendras molidas, bebidas vegetales enriquecidas.

Fuentes de vitamina D: pescado azul, huevo (yema), lácteos enriquecidos, y —muy importante— exposición solar moderada (15-20 minutos al día, en brazos y cara). Consulta con el médico si es necesario un suplemento.

Hidratación

El agua es el nutriente más importante y a menudo el más olvidado. Una persona mayor debe beber entre 1,5 y 2 litros de líquido al día (equivalente a 6-8 vasos), a menos que el médico indique lo contrario por alguna patología específica.

Ideas para hidratar:

Fibra

Fundamental para combatir el estreñimiento, tan común en las personas mayores. Se encuentra en verduras, frutas con piel, legumbres, cereales integrales y frutos secos.

Consejo: introduce la fibra de forma progresiva y acompáñala siempre de más líquido para evitar el efecto contrario.

¿Y las grasas?

No todas las grasas son malas. Las grasas insaturadas (aceite de oliva virgen extra, aguacate, frutos secos, pescado azul) son beneficiosas para el corazón y el cerebro. Limita las grasas saturadas (mantequilla, carnes muy grasas, bollería) y evita las grasas trans (alimentos procesados, fritos industriales).


3. Problemas comunes y cómo abordarlos

Pérdida de apetito (hiporexia)

Afecta al 50-60% de los adultos mayores en España. Sus causas son múltiples: cambios fisiológicos, efectos secundarios de medicamentos, depresión, soledad, infecciones o enfermedades crónicas.

Estrategias prácticas:

-Evita las comidas muy calientes: el calor intenso reduce el apetito y puede desorientar el gusto.

Disfagia (dificultad al tragar)

La disfagia es más frecuente en personas mayores y puede tener consecuencias graves: atragantamientos, aspiración de alimentos, neumonías y desnutrición. Señales de alerta: tos o carraspeo durante las comidas, sensación de que la comida «se queda atascada», cambios en la voz al comer, babeo o pérdida de alimentos por la boca.

Qué hacer:

Estreñimiento

Causado por la combinación de menor movilidad, menor ingesta de fibra, mala hidratación, efectos de medicamentos y debilitamiento de la musculatura intestinal.

Cómo prevenirlo y tratarlo:


4. Texturas adaptadas: triturados, purés y semisólidos

Cuando la masticación o la deglución están comprometidas, modificar la textura de los alimentos es la clave para mantener una alimentación segura y nutritiva. La clasificación internacional IDDSI (International Dysphagia Diet Standardisation Initiative) establece niveles que van desde líquidos espesos hasta alimentos de fácil masticación.

Niveles de textura más comunes

TexturaDescripciónEjemplos
**Líquido espeso (néctar)**Líquido que fluye pero con mayor densidad. Adecuado cuando los líquidos claros producen tos.Agua espesada con gelificante, zumo espeso, leche con espesante.
**Líquido tipo miel**Similar a la miel líquida. Atraviesa el tenedor pero se adhiere.Batidos, cremas líquidas, papillas muy fluidas.
**Textura pudín**Mantiene la forma en el plato. Se come con cuchara.Purés compactos, natillas, flan, yogur griego.
**Puré**Textura homogénea, sin grumos.Puré de verduras, patatas, legumbres o frutas.
**Picado / semisólido**Trozos muy pequeños y blandos, del tamaño de un guisante.Verduras cocidas picadas, pescado desmenuzado, huevo revuelto blando.
**Fácil masticación**Alimentos tiernos que se parten con la lengua.Tortilla francesa, pescado al vapor, plátano maduro, aguacate.

Consejos para preparar texturas adaptadas

  1. Tritura por separado cada alimento y luego mézclalos, en lugar de triturar todo junto. Así conservas mejor los sabores individuales.
  2. Ajusta la consistencia añadiendo caldo, leche o aceite, nunca agua sola.
  3. Usa espesantes naturales: patata, zanahoria, calabaza, legumbres trituradas —o gelificantes específicos si el médico lo recomienda.
  4. No añadas azúcar ni sal para mejorar el sabor de un puré. Mejor apuesta por especias suaves, cebolla pochada o un toque de aceite de oliva virgen extra.
  5. Presenta los purés con forma: usa moldes para darles volumen y color. Un puré que parece un plato «de verdad» se come con más ganas.

Alimentos no recomendados en disfagia


5. Cómo hacer de la comida un momento agradable

Comer no es solo nutrirse. Es un acto social, emocional y cultural. Para una persona mayor que quizá vive sola, que ha perdido a su pareja o que ve reducida su movilidad, la hora de la comida puede ser uno de los momentos más importantes del día —o, si no se cuida, uno de los más solitarios.

Compañía

Presentación

Ambiente y rutina


6. Alimentación en patologías específicas

Diabetes

En las personas mayores con diabetes, el objetivo no es una restricción severa, sino un equilibrio que evite tanto las hiperglucemias como las hipoglucemias (estas últimas muy peligrosas).

Recomendaciones:

Hipertensión

La presión arterial alta es muy frecuente en personas mayores y está directamente relacionada con el consumo de sodio.

Recomendaciones:

Otras patologías frecuentes


7. Señales de alerta: cuándo preocuparse y actuar

Pérdida de peso involuntaria

Se considera significativa cuando la persona pierde más del 5% de su peso corporal en 6-12 meses sin proponérselo. Por ejemplo, alguien de 70 kg que pierde 3,5 kg o más sin causa aparente.

Posibles causas: depresión, cáncer, infecciones crónicas, enfermedades digestivas, diabetes no diagnosticada, hipertiroidismo, demencia, efectos secundarios de medicamentos.

Señales que vigilar:

Qué hacer:

Deshidratación

Es una de las urgencias silenciosas más frecuentes en personas mayores. El cuerpo pierde capacidad de regular el equilibrio hídrico, y la sensación de sed desaparece.

Signos de deshidratación:

Qué hacer:

Otras señales que no debes ignorar


Resumen práctico para el día a día

ÁreaClaves
**Frecuencia**5-6 comidas al día, en pequeñas cantidades.
**Hidratación**6-8 vasos al día. Agua, caldos, infusiones, gelatinas.
**Proteína**En cada comida: huevo, pescado, pollo, legumbres, lácteos.
**Fibra**Verduras, frutas, legumbres y cereales integrales.
**Sal**Mínima. Potencia sabores con especias y hierbas.
**Textura**Adapta según necesidades: fácil masticación, picado, puré o triturado.
**Compañía**Siempre que sea posible, come con ella.
**Peso**Control mensual. Más del 5% de pérdida → consulta médica.
**Señales de alerta**Pérdida de peso, deshidratación, disfagia, cambios de ánimo.

Para saber más


Guía elaborada por Cuidum — Cuidado de personas mayores en el hogar.

Junio 2025

Esta guía tiene un propósito informativo y no sustituye la consulta con profesionales sanitarios (médico, nutricionista, logopeda, dentista). Ante cualquier duda o señal de alerta, consulta con tu equipo de atención primaria.